Sor Tomasseta: 10 anécdotas para una leyenda

El 28 de julio, el santoral católico conmemora el día de Santa Catalina Tomàs, fecha que marca el final de las fiestas patronales de Valldemossa. Con el paso de los siglos, Sor Tomasseta se ha convertido en un elemento imprescindible en la cultura popular mallorquina mediante diferentes glosses, tradiciones y festividades. Nos sumamos a la celebración recordando diez anécdotas biográficas que, en conjunto, permiten entender porqué es considerada como el mayor icono religioso de la isla.

  1. Dura infancia. Nacida en 1531, era la más pequeña de un total de seis hermanos. Quedó huérfana a los once años de edad tras la muerte prematura de sus progenitores. Su tío materno, Joan Gallardo, la acogería en Son Gallard, finca en la que alternaría tareas domésticas y agrícolas con la formación: aprendería a leer y escribir, algo excepcional para las mujeres mallorquinas de aquella época.
  2. Vida en el campo. Su juventud transcurriría en Son Gallard, una finca de Deià situada entre Son Rullán, Ses Cases Noves, Miramar i Sa Talaia en la que ejercería las tareas típicas del campesinado a cambio de cinco libras. La disciplina de la vida en el campo marcaría su carácter de por vida.
  3. La Cartoixa. Durante los años que vivió en Son Gallard, Catalina asistiría regularmente a las misas celebradas en la Cartoixa de Valldemossa. Viendo como aumentaba su devoción espiritual y religiosa, la joven experimentó diferentes visiones en la que, se dice, se le aparecieron ángeles, así como otras figuras como Santa Catalina de Alejandría o San Antonio de Padua.
  4. El Padre Castañeda. Antiguo soldado de los ejércitos de Carlos I, este sacerdote se había desvinculado del mundo militar para vivir como ermitaño en Miramar. Gracias a su intervención, Catalina Tomàs pudo ingresar en el convento de Santa Magdalena (Palma) a los 21 años de edad.
  5. Su personalidad. Diferentes biógrafos han abordado la personalidad de Sor Tomasseta, coincidiendo en algunos rasgos como su generosidad o su extrema humildad, que la hacía rechazar cualquier tipo de halago u obsequio. También destacaría por su obediencia, que la hacía acometer cualquier labor en el convento, por dura que fuera.
  6. Iconografía. Cuenta la leyenda que una pequeña ave aparecía de repente en su celda durante sus últimos años de vida, inundando las estancias religiosas con un canto considerado como prodigioso. Por ello, se la representa con un pájaro en una mano, mientras que en la otra sostiene un pan de azúcar al que se le atribuían propiedades curativas.
  7. El culto. Santa Catalina Tomàs es venerada en diferentes lugares de la isla mediante diversas festividades: así, en Santa Margalida se celebra una fiesta la primera semana de septiembre; en Palma, el tercer sábado de octubre; finalmente, en Vilafranca de Bonany se rinde tributo a la única santa mallorquina a finales de julio.
  8. Cuerpo incorrupto. Santa Catalina Tomàs murió en 1574, a los 41 años de edad. Su cuerpo, incorrupto, se expone en una urna de plata y cristal del convento de Santa María Magdalena (Palma), siendo el elemento más destacable del panteón neoclásico que se finalizó en 1815.
  9. Casa natal. En la calle de la Rectoría, muy cerca de la iglesia de Sant Bartomeu, se encuentra el hogar en el que nació Sor Tomasseta. Convertida en un atractivo turístico de Valldemossa, el visitante puede acceder a una sala convertida en una pequeña capilla, en la que se puede venerar una imagen de la santa.
  10. Siempre presente. La gran mayoría de casas de Valldemossa dan la bienvenida al visitante con un azulejo que reproduce una escena de la vida de la santa, acompañándola con la siguiente breve oración: “Santa Catalina Tomàs, pregau per nosaltres”.

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