Joan Miró y su relación con Mallorca

Tras haber explorado movimientos como el fauvismo, el cubismo o el expresionismo, Joan Miró (1893-1983) terminaría por convertirse en uno de los principales estandartes del surrealismo y, también, en uno de los artistas más icónicos del siglo XX. Ni su vida ni su larga trayectoria podrían entenderse por completo sin destacar su relación con Mallorca, isla en la que residiría durante tres décadas y en la que se creó una tercera parte de su producción artística.

Su vínculo con la isla va más allá de su profesión. En octubre de 1929 se casaría con la mallorquina Pilar Juncosa: el suyo fue matrimonio que permaneció unido durante más de medio siglo en diferentes escenarios. Instalados en París, decidieron regresar a la España franquista en plena Segunda Guerra Mundial. Palma fue su destino:

“Temblé de miedo en Figueres cuando la policía comprobaba si mi nombre estaba en la lista de fichados. Joan Prats me recomendó que me escondiera en Palma, ya que temía que en Barcelona me detuviesen. En Mallorca todo fue perfecto: pasaba desapercibido porque solamente era “el marido de Pilar” (…) El ambiente era muy agradable”,

recordaría el artista catalán. En 1941 se instalaron en el número 11 de la calle Minyones.

Después de diversos cambios de residencia, en 1956 Joan y Pilar decidieron establecerse definitivamente en Palma, junto a Son Abrines. El arquitecto Josep Lluís Sert, amigo personal, diseñó aquel nuevo ambiente de creación en el que el artista pudo sumergirse por completo. Pocos años después, el Ayuntamiento de Palma reconocería su contribución cultural nombrándolo Hijo Adoptivo de la ciudad. Su idilio con la isla culminaría con la constitución de la Fundación Pilar y Joan Miró en 1981, aunque sin ver completados algunos de sus mayores propósitos: el catalán falleció el 25 de diciembre de 1983, habiendo proyectado un complejo expositivo que, a su vez, serviría como centro de estudio para artistas. Desarrollado por el arquitecto Rafael Moneo, fue inaugurado en 1992. En la actualidad, posee un fondo superior a las seis mil obras de Miró y ofrece una programación de actividades que lo convierten en un espacio de referencia en el panorama cultural mallorquín.

Foto: Fundación Pilar y Joan Miró.

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