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Impromptu núm. 1 en la bemol mayor, Op. 29

En Trilby (1894), la célebre novela de George du Maurier, el personaje principal -un músico que sólo es capaz de actuar bajo la influencia de la hipnosis- canta en todos sus recitales una pieza de Chopin con la voz, sin pronunciar palabra alguna: es el Impromptu núm. 1 en la bemol mayor, Op. 29, una pieza compuesta por el genio polaco en 1837 en honor a su amiga, la Condesa de Lobau. Este tipo de pieza de estructura tripartita y tradicionalmente pianística, se caracteriza por ser permeable a la improvisación. Además de Chopin, fue explorada por otros compositores de la época, como Franz Schubert o Gabriel Fauré.

Esta composición se estructura en tres partes y, entre ellas, Chopin dota la partitura de torbellinos sonoros que generan una sensación de vitalidad, lirismo y color. Así se encarga de demostrarlo el virtuoso Dmitry Shishkin en un vídeo grabado en The Fryderyk Chopin Institute de Varsovia.

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