El legado de los cartujos en España

Bajo el lema Stat Crux dum volvitur orbis (“La Cruz estable mientras el mundo da vueltas”), los cartujos son una orden contemplativa de la Iglesia católica fundada por San Bruno en el año 1084 cuya presencia en la Península Ibérica se remonta al siglo XII.

Fue, precisamente, en el año 1194 cuando se documenta la construcción de la primera cartuja peninsular: la cartuja de Escaladei (o Scala Dei) fue un monasterio situado en la comarca del Priorato, Tarragona, que se edificó cuando el rey Alfonso II el Casto donó las tierras en las que, más tarde, se levantarían sus muros. Fue un centro de alto interés religioso y contaba con una importante escuela pictórica encabezada por Joaquín Juncosa aunque, tras la desamortización de 1835, fue abandonado. Parcialmente derruido, es considerado como un vestigio histórico de esta orden en nuestro territorio.

Existen otras cartujas que, después de haber sido abandonadas, se han convertido en monumentos de alto atractivo turístico. Es el caso de la Cartuja de Sevilla, una de las más conocidas y que, desde 1997, es la sede del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo y del rectorado de la Universidad Internacional de Andalucía. A esta lista se añaden otros ejemplos notables como la de Vall de Cristo (Villa de Altura, Castellón), Aula Dei (Zaragoza), Santa María de la Defensión (Jerez de la Frontera, Cádiz) o Cazalla de la Sierra (Sevilla). Entre ellas, también cabe destacar la de Valldemossa, activa hasta 1835, año en que, como otros monasterios, pasaron a manos privadas después de la desamortización de Mendizábal.

En la actualidad, existen cuatro cartujas que continúan activas en pleno siglo XXI. Tres de ellas, se encuentran en la franja mediterránea: la de Santa María de Montalegre (Tiana, Barcelona), Porta Coeli (Valencia) y Benifasar (Castellón). La cuarta de ellas es la Cartuja de Miraflores, a unos tres kilómetros del centro de la ciudad de Burgos, (Castilla y León). Su origen se remonta al año 1442 y, para un importante número de historiadores, es una de las principales joyas peninsulares del arte gótico final. En conjunto, y con independencia de su actividad, el legado de los cartujos en España continúa siendo un importante centro de atracción para viajeros de medio mundo.

@ Foto Cartuja de Sevilla: Sergio Lora Villar.

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