¡ATENCIÓN! El museo permanecerá cerrado del 10 de diciembre de 2017 al 9 de enero de 2018

Chopin, más allá de Polonia

Un polaco universal. Así de contundente se muestra Andrzej Sulek, director del Instituto Fryderyk Chopin de Varsovia: “En Polonia no hay otra figura tan conocida en todo el mundo y que represente tan bien nuestra cultura”. El orgullo nacional, sumado al inmenso poder de atracción que ha ejercido desde entonces, explica en buena parte porque en este país se concentran algunos de los espacios más significativos en torno a su vida y obra. En el corazón de su capital, Varsovia, se erige el Museo Fryderyk Chopin, creado en 1954. Alberga la principal colección de objetos personales de Chopin: partituras, borradores, correspondencia, fotografías, pinturas, instrumentos ... Buena parte de este valioso material fue compilado por su propia hermana, Ludwika Jędrzejewicz. Estructurado por quince espacios expositivos diferenciados, en 2010 -conmemorando los dos siglos de nacimiento del compositor-, el museo remodeló por completo sus instalaciones, abriendo la puerta a las tecnologías multimedia. El resultado final da lugar a uno de los museos más modernos y visitados de Polonia. No se pueden obviar dos rincones íntimamente ligados a la vida de Chopin, y en los que también se pueden admirar pequeñas colecciones de gran interés: la casa donde nació, ubicada en el pueblo de Żelazowa Wola (Sochaczew) y, en la célebre calle Krakowskie Przedmieście, el Saloniki Chopinów, vivienda en el que vivió junto con su familia hasta 1830.

Más allá de Polonia también podemos encontrar lugares en el que, de una forma u otra, se revive continuamente la memoria del creador de obras tan reconocidas como "Op. 28 No. 7 (Prelude) "o" Nocturno Op. 9 No. 1 ". No hay que irse muy lejos. La cartuja de Valldemossa alberga la segunda colección en importancia mundial, tal y como reconoce el propio Instituto Fryderyk Chopin. Es aquí donde se conservan, en perfectas condiciones, una serie de obras originales (dos Nuevos Estudios y el “Nocturno Op. 62 Núm. 2”), cartas, documentación relacionada con su estancia en Mallorca, un mechón de pelo o, incluso, la única vestimenta que se ha podido conservar: un chaleco de gala. La inclusión de objetos relacionados con su compañera George Sand -entre los que destacan los manuscritos originales de un "Un invierno en Mallorca" - otorgan a la colección un sentido de universalidad que ha sido admirada y reconocida de forma unánime por sus visitantes. Precisamente, la investigadora polaca Bolena Adamczyk ha investigado e inventariado esta espectacular colección, dando como resultado final el volumen "El legado de Frédéric Chopin. La colección Boutroux-Ferrà de Valldemossa"(2015).

El rastro de Chopin sigue presente en las calles de París. En la capital francesa se contabilizan hasta nueve lugares en los que vivió durante diferentes momentos de su vida. Es por ello que, desde el boulevard Poissonnière hasta la place Vendôme, pasando por la rue de la Chaussée de Antin y la square de Orleans, se ha convertido en una ruta temática que ha crecido en importancia con el paso de los años. Este itinerario parisino también se puede hacer extensible a la Société Chopin y el cementerio de Père-Lachaise, lugar en el que los restos mortales de Chopin descansan junto con otros linajes emblemáticos: Apollinaire, Balzac, Bizet, Camus, Delacroix, Proust ... En la rue Chaptal también se puede hacer una parada obligatoria: el Museo de la Vie Romantique es un lugar de especial interés en mostrar una serie de objetos relacionados con el músico polaco, además de programar exposiciones o actividades relacionadas con su obra.

Aunque no tratarse de un espacio expositivo propiamente dicho, el 44 de Basset Road (Londres) se sitúa la Chopin Society, fundada en 1971 por Lucie Swiatek. Sin contener objetos históricos, es un lugar rico en contenidos: se celebran de forma ininterrumpida recitales de piano y todo tipo de conferencias, mesas redondas o audiciones que tienen como principal objetivo difundir y reivindicar su vasto legado musical. Al final, la figura de Frédéric Chopin, al igual que el conjunto de su propia obra, ha logrado traspasar cualquier frontera generacional y geográfica.

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